1. ¿Qué es la “ecosofía? (1)
Etimología
El vocablo “ecosofía”, que nos remite automáticamente al de ecología, es un término nuevo que puede llegar a malinterpretarse o a considerarse con un sentido limitado a la problemática del medio ambiente. Y tal como lo hiciera el protagonista de una película que detalla las costumbres de una comunidad griega en los Estados Unidos de Norteamérica, quien, orgulloso de su cultura y su lengua, instiga a todo el que se topa en su camino con la frase: “dime cualquier palabra y te demuestro que su origen es griego”, no podemos sino insistir en la revisión del significado original, etimológico, de las palabras que utilizamos, el cual, en nuestra cultura occidental, se remonta al griego antiguo.
Puede creerse rápidamente que la palabra” ecosofía” define un tipo de sabiduría (la que concierne a lo eco); pero en realidad el término es una síncopa - supresión de algún sonido al interior de una palabra (sugko/ptw: cortar, romper)-, del vocablo “ecofilosofía” (al igual que Navidad es una síncopa de Natividad).
“Ecofilosofía” es, por otro lado, un compuesto de los denominados “endocéntricos”, los cuales se caracterizan por el hecho de definirse a sí mismos con los vocablos que lo componen (p. ej., nochebuena, un tipo de noche; iurisprudentia, un tipo de Derecho).
De tal manera, “eco[filo]Sofía” es un tipo de filosofía (la palabra filosofía, que es, a su vez, un vocablo compuesto, significa etimológicamente interés o atracción (filos) por la sabiduría (Sofía), en este caso la filosofía que pretende comprender lo eco. Y eco es la transliteración del griego oikoj (oikos) que significa casa.
Hasta aquí la etimología. Ahora requerimos, para intentar la mayor claridad posible, del análisis semántico, lo cual nos lleva a la pregunta:
2. “¿Qué es la filosofía?
Desde el siglo VII a. C., los primeros filósofos, en las costas de Asia Menor, estaban ocupados en la elaboración de una teoría racional sobre el mundo que los rodeaba; dos siglos después, por la incapacidad de sustentar científicamente el conocimiento del mundo natural, se difunde un escepticismo generalizado y los filósofos abandonan la física, es decir, la naturaleza (fu/sij, physis), como objeto de estudio primordial. La reflexión se vuelve a los principios sobre política y moral, el ser humano es entonces el tema de estudio, y con ello surgen los sofistas, denominados “educadores de hombres”. El proceso filosófico, en general, pasó del interés por la physis al interés por el hombre. Y es en este momento de crisis donde surge la figura de Sócrates, quien, en su afán de rigor, ofrece su concepción del filósofo. El filósofo, indica en el Banquete de Platón, es un tipo de daimon, un ser que se caracteriza por encontrarse en una posición intermedia, en este caso, intermedia entre el sabio y el ignorante, pues mientras el primero posee o cree poseer la sabiduría, el segundo ni siquiera sabe que ésta existe. Un filósofo, en cambio, permanece siempre con el deseo de saber.
De tal manera que la “eco[filo]Sofía” es una experiencia en la cual ciertos seres humanos muestran interés, que puede convertirse en pasión, por algún saber en torno al oikoj (oikos), la casa. Es importante detenernos en el empleo de la palabra casa (que se eligió primeramente para ecología), pues existen otros términos que bien habrían podido indicar el sentido al que con facilidad se reduce el término “eco[filo]sofía” (tierra, naturaleza, cosmos). Considero que estos últimos vocablos tienen la limitante de ser entendidos como algo que está fuera del hombre. En cambio, al hablar de oikos, se hace énfasis en lo familiar e íntimo, conceptos incluidos y derivados de casa. El hecho de que se haya extendido el significado de casa a lo que tiene relación con el medio en el que vivimos nos recuerda, también, la imperante necesidad de reconocer que habitamos en una morada común, que el hombre es, como indica M. Heidegger: “ser-en-el-mundo”.
3. Comentario
En suma, entonces, etimológicamente, “ecosofía” es “sabiduría” (2) en torno al “oikos” o “casa del hombre”. Filosóficamente, “ecosofía” es una rama de la filosofía que pretende conocer y comprender lo que constituye el eco del hombre; es decir, su hábitat… la naturaleza (physis), la tierra, el cosmos. Ambos significados, el etimológico y el filosófico, apuntan al concepto de “casa del hombre”.(3)
Ahora bien, desde el punto de vista de la antropología filosófica (conocimiento del hombre) y de la axiología (teoría o conocimiento de los valores), el eco del hombre, su entorno material, su geografía, su cosmicidad, su hábitat, espera ser humanizado y utilizado, con sentido, por el hombre.(4)
Y esto último es lo que debemos comprender con urgencia, a saber, de que es un eco o mundo que espera ser humanizado y utilizado, con sentido, por el hombre. Este debe ser el principio fundamental o primordial de nuestras acciones.
Y, si bien es cierto de que el proceso filosófico, en general, pasó del interés por la physis al interés por el hombre con los sofistas y con el auténtico interés de Sócrates por el conocimiento del hombre, esto no significa en el pensamiento de Sócrates y de otros filósofos excluir como objeto de conocimiento el oikos o la casa del hombre. En la preocupación y ocupación por el hombre (antropología), está implícita la preocupación y ocupación por la physis, más concretamente, por el oikos o por la “casa del hombre” (ecosofía). Con la filosofía actual se establece claramente que la “vida humana es la realidad radical”, que la realidad de nuestra vida es “hombre y mundo”.(5) O, como se dice en el texto que comentamos, el hombre es
“ser-en-el-mundo” y que, actualmente, sin duda, la necesidad imperante es reconocer que habitamos en una morada común. Es esta morada común, es nuestra casa, la que debemos salvar.
“El salvar a la Tierra no domina a la Tierra y no hace esclava a la Tierra, de donde sólo hay un paso hasta la explotación sin límites”.(6) O sea, la Tierra o nuestra casa, espera todavía ser humanizada y utilizada con sentido por el hombre. (7)
Notas:
(1)Comunidad Ecosofía, Presentación, México
(2)Sabiduría como actitud y disposición a saber.
(3)En el entendido que estos términos no están fuera del hombre.
(4)Cf., Mario E. González O., Modelo Antropológico Piramidal (M.A.P.) para una teoría valórica y operacional de la educación y orientación, PUC, Santiago de Chile, 1989.
(5) Jorge Acevedo Guerra. Hombre y Mundo. El punto de partida de la filosofía actual, Editorial Universitaria, Santiago de Chile, 1983.
(6) Jorge Acevedo, Id., p. 136
(7 )Ser y valer son aspectos de una misma realidad. Al unísono, todo es y vale al mismo tiempo.
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