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PobreEl mejor 
PLRExiste un mundo de diferencia entre la Responsabilidad ex-Post y la Responsabilidad-exAnte.

Desde niños hemos sido educados en cuanto a si ejecutamos alguna acción en contra de lo establecido, entonces somos responsables, respondemos de nuestros actos, premio y castigo, esto es lo que denomino la responsabilidad ex-Post.

Respecto de nuestros actos negativos, esta idea favorece la actitud de que “no nos pillen”; del criminal que se arriesga a no ser sorprendido, del “winner” o simplemente asumir el castigo por una mala acción.

El término “responsabilidad” significa “saber responder” o “responder adecuadamente”, esto es emprender acciones que nacen de nuestra capacidad de ver o anticipar.  En la medida que vamos madurando, la vida nos enfrenta a múltiples situaciones que demandan nuestra decisión y respecto de las cuales asumimos una responsabilidad ex-Ante, es decir, acciones que tienden a evitar la ocurrencia de una consecuencia negativa o el favorecer la ocurrencia de una consecuencia positiva.

Lamentablemente, esta dimensión de la responsabilidad - la de actuar con anticipación - no está suficientemente explícita en nuestro sistema educativo, posiblemente porque tiende a asimilarse con factores menos moldeables de nuestra personalidad, como son nuestras individuales aptitudes, caracteres, inteligencia (emocional) y otros rasgos de nuestra forma de ser o actuar.

Pero si ponemos énfasis en la responsabilidad ex-Ante, implícitamente estamos favoreciendo el desarrollo de la conciencia individual, de los mayores estados de alerta y de la comprensión profunda o significativa respecto de nuestros actos y las cosas, al exigirnos a nosotros mismos, proyectar las consecuencias de nuestros actos y proceder en consecuencia, tal vez con una mayor certidumbre y justificación...

Estamos viviendo el drama de 33 personas enterradas bajo 700 metros.  Si los dueños de esa mina hubieran tenido claro su responsabilidad ex-Ante, y ponderada en mayor grado que su responsabilidad ex-Post, entonces posiblemente hubieran implementado - con anticipación - las medidas necesarias para, por una parte evitar la ocurrencia de un accidente de esta magnitud y, por otra, adoptar las medidas para mitigar la magnitud de la gravedad de las consecuencias al producirse el incidente del derrumbe.

Tal vez, la falta de educación respecto del desprendimiento, el respeto por los demás, el altruismo, en definitiva el amor en nuestros sistemas educativos, sean un factor contribuyente a la proliferación de mentes y conciencias estrechas, egoístas, altamente competitivas, que sólo buscan su éxito personal por sobre los demás.

Nos falta una palabra. La responsabilidad ex-ante merece ser destacada en forma especial y diferente. La no existencia de esta palabra en nuestro vocabulario refleja nuestra limitada comprensión de su valor o, tal vez ,el desprecio que como sociedad damos a su significado.  En este caso, faltó “RESPRONTITUD”.

Peter Lowick-Russell
Gerente General
Soluciones Avanzadas

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