Ya está en circulación la Revista Nº 352 correspondiente a octubre 2010 de Minería Chilena, la cual trae como reportaje de portada las novedades de Minera Esperanza, faena que acaba de concluir su prestripping y que próximamente entrará en operaciones.
Se siente la confianza en Minera Esperanza
Con más de un 90% de avance, este proyecto de Antofagasta Minerals (70%) y Marubeni (30%) ya está en la recta final para comenzar sus operaciones y todo ha marchado a la perfección, según el calendario fijado y de acuerdo con el presupuesto. En el último trimestre iniciará su puesta en marcha.
Minera Esperanza es un yacimiento de cobre y oro ubicado a 30 kilómetros de Sierra Gorda, Región de Antofagasta. El cobre que se extraerá proviene de sulfuros de baja ley (0,5%), lo que significa una apuesta importante para hacer rentable este emprendimiento, un desafío que se ha encarado con tecnología como el uso de agua de mar sin desalar en sus procesos, relaves espesados y maquinarias gigantes.
Ésta es una iniciativa a 18 años que espera producir anualmente más de 191.000 ton de cobre en concentrados y 215.000 onzas de oro como principal subproducto. Su construcción se inició a mediados de 2008 y contempla una inversión total de US$2.500 millones.
Dentro de las obras que están terminadas se destaca el taller de camiones que se finalizó en mayo de 2009. Éste considera ocho naves con una inversión de US$18 millones y un laboratorio de aceites orientado a detectar tempranamente las fallas.
También están prontos a iniciar su puesta en marcha la correa transportadora que recorrerá 3.500 metros –con una capacidad de 7.000 ton por hora– y la planta de concentrado, el molino SAG y los dos molinos de bola.
Por su parte, en el muelle ubicado en el sector de Michilla, en la comuna de Mejillones, se ubican los sistemas de aducción y primera estación de bombeo, tecnologías que harán posible conducir el agua de mar hacia la mina. También es el punto final del concentraducto y posee una capacidad de almacenamiento de 70.000 ton de mineral para su posterior embarque.
El equipo de trabajo actual, integrado en un 60% por personas de la Región de Antofagasta, se ha consolidado en estos dos años y ha conseguido uno de los primeros y más importantes hitos del proyecto, como es el término del prestripping más grande la industria minera nacional, que significó el movimiento de más de 155 millones de toneladas de material estéril para llegar al yacimiento. Meta alcanzada con positivos índices de seguridad, ya que no hubo accidentes con tiempo perdido durante esta etapa.
“Ha sido el resultado de un trabajo comprometido con la seguridad y con el logro de objetivos de todos los que participamos de la compañía, ya sea trabajadores propios como contratistas, todos por igual tenemos la misma meta”, destaca Julio Díaz, gerente de mina de Esperanza.
El prestripping más grande
El prestripping de Minera Esperanza fue considerado como la ruta crítica de su proyecto de construcción, por ser una tarea monumental con más de 155 millones de toneladas de material estéril que remover en una superficie de un kilómetro cuadrado.
Como había que rentabilizar el proyecto, se decidió hacerlo con recursos propios, ya que ninguna empresa externa podía comprometerse a realizarlo dentro de los tiempos requeridos.
Quien lidera la operación de este yacimiento es Julio Díaz, gerente de mina. Este ingeniero civil en minas de la Universidad de Chile, antes se desempeñaba como gerente de minería del proyecto de expansión de Los Bronces de Anglo American y aceptó este puesto por la oportunidad que significaba construir un proyecto desde sus bases.
“Fue un desafío grande que me ha permitido estar presente desde la planificación hasta la puesta en marcha. Era una oportunidad única de armar nuestro modelo de negocio y de compañía. Partimos con un campamento pequeño, pero con el entusiasmo de poder concretar un diseño organizacional y cultural que ha dado resultados y que nos ha permitido ir completando las etapas con éxito”, comenta.
Para realizar este movimiento, en diciembre de 2007 se logró la aprobación de una Solicitud Ambiental Provisoria (SAP), primera en Chile para un proyecto de esta envergadura, que permitió comenzar los trabajos en enero de 2008 cuando se armaron los primeros equipos, se construyeron caminos y se levantó el primer campamento, como parte de las obras tempranas del proyecto
La meta era concretar este prestripping en el menor tiempo posible y de manera rentable. Y el objetivo se logró con creces: el plan original era de 32 meses y se logró en 26, junto con ahorrarle a la compañía US$45 millones.
Uno de los puntos complejos para lograr este cometido fue la decisión de adquirir equipos de gran tamaño y capacidad que fueran capaces de trasladar las miles de toneladas diarias necesarias para alcanzar el yacimiento. La inversión en equipos alcanzó los U$267 millones. “Nuestras palas y nuestros camiones eran los más grandes disponibles para minería metálica y que nos permitieron además alcanzar mejores niveles de productividad de la industria con el consiguiente ahorro en costos”, destaca Julio Díaz.
Dentro de las maquinarias adquiridas destacan dos palas hidráulicas Komatsu PC 8000 que permiten cargar el mineral con mayor movilidad. Además cuentan con tres palas de cable 4100 XPC de 74 yd3 (90 ton por pase) y perforadoras Atlas Copco de los modelos DMM3 y Pip Vipen 351. Los camiones elegidos fueron Caterpillar de las series B y F, de última generación que permiten ahorro al tener sistemas más eficientes de consumo de combustible; junto con ello 11 camiones 797 A, arrendados a Cat Leasing, con los cuales se dio inicio a la operación del prestripping. Estos equipos están implementados con tolvas livianas Westeck y Caterpillar que son capaces de trasladar 360 toneladas.
En total fueron 424 trabajadores los que participaron en esta tarea que logró excavar 112 metros de profundidad, el equivalente a 8 bancos, llegando a la cota 2.200 m.s.n.m. El diseño del rajo actual considera profundizar 750 metros y se espera que en los próximos años aumente 200 metros más a medida que se sigan excavando las siguientes fases de la mina.
Esta opción por el gigantismo se tomó pensando en que el costo y la productividad son claves para asegurar la rentabilidad del negocio. Son los equipos de mayor capacidad disponibles en el mercado y serán los encargados de participar en la producción de las 98.000 ton diarias de mineral previstas. “Siempre estamos atentos a las posibilidades que surgen de mayor tecnología o mejores equipos que nos permitan alcanzar mejor nuestros objetivos, pero estas maquinarias han funcionado a la perfección en nuestra faena y nuestra gente se ha adaptado muy bien a esta tecnología”, acota el ejecutivo.
Para gestionar el despacho de flota y coordinar los procesos de carga y descarga de los camiones y palas, Esperanza cuenta con el sistema informático Jigsaw que permite, mediante un seguimiento a través de sensores, tener la información en tiempo real de la posición exacta, toneladas de carga y ruta a seguir por las maquinarias. La información se recopila mediante una red Wifi que ilumina todo el lugar. “Este sistema nos da una imagen clara de nuestra flota, con datos que permiten un análisis rápido para la toma de decisiones que nos hagan ser más eficientes en el uso de los recursos y también monitorear los parámetros de seguridad de nuestros trabajadores”, subraya Díaz.
Agua de mar sin desalar y relaves en pasta
Minera Esperanza ha hecho de la innovación uno de sus sellos característicos y la ha incorporado a través de tecnologías de desarrollo sustentable desde su diseño. Esto ha sido reconocido a nivel nacional e internacional, destacando la distinción especial del Premio Benjamín Teplizky y el premio Avonni en 2009. Además del galardón al “Aporte Tecnológico” otorgado por la Asociación de Industriales de Antofagasta, este año.
Una de estas particularidades es el uso de agua de mar sin desalar en sus procesos, la que será bombeada a través de un acueducto de 145 km de longitud, entre el sector de Michilla y Esperanza, desde la cota 0 hasta 2.300 m.s.n.m.
El gasto en infraestructura asociada al uso de agua de mar correspondió a un 20% de la inversión total de la minera, sin embargo, según Julio Díaz, fue la mejor opción para rentabilizar el proyecto ya que constituye una opción mucho más conveniente que la desalinización
Se bombearán 620 l/s. Sólo un 10% será desalado y estará destinado para el lavado del concentrado en el muelle de embarque, para el uso humano y el sistema de refrigeración del molino.
Otra de las innovaciones es el uso de tecnología de relaves en pasta posicionándose como pioneros en su utilización industrial a gran escala. De acuerdo con las condiciones de la zona, esto permitirá un mayor ahorro de agua al tener mayor concentración de sólidos y alta estabilidad física por lo que sísmicamente son más estables que los tranques de relaves convencionales. Además, tienen una emisión de material particulado casi nula y mayor estabilidad, química lo que evita las infiltraciones a las capas subterráneas.
Este proceso se llevará a cabo en tres espesadores de 60 metros de diámetro de alta densidad y alto torque donde alcanzarán un espesamiento de 67% de sólido para obtener la consistencia de pulpa que es enviada hacia un estanque de distribución donde se disminuye su viscosidad para facilitar su posterior bombeo hacia el depósito de relaves.
Innovación en recursos humanos
Minera Esperanza planteó en su etapa de diseño que su dotación estaría compuesta en gran parte por personas sin experiencia previa. Un ejemplo concreto de cumplimiento de este objetivo es que en el prestripping trabajaron hombres y mujeres de la Región de Antofagasta cuyo primer acercamiento a la minería fue en esta tarea. Muchos eran egresados del programa de
aprendices de Esperanza.
A mediados de 2007 comenzó el primer programa de aprendices que, al finalizar, integró a 91 personas como mantenedores y operadores de mina de la compañía. Este año, el programa se replicó con vecinos de Antofagasta, Calama, Mejillones, Sierra Gorda, Baquedano, Michilla, Tocopilla y Taltal, ampliándose a la formación de mantenedores de la planta, con jóvenes de liceos industriales de la región. Este proceso culminó con la ceremonia de investidura de 156 nuevos trabajadores.
“Este programa nos ha permitido formar a nuestra gente con la cultura de la empresa, con el sello característico que nosotros buscamos. La experiencia no es lo principal, sino que tengan el perfil adecuado para integrarse a nuestro equipo y que concuerde con nuestro modelo de negocio”, describe el gerente de mina.
El programa de formación de la mina consta de dos meses de capacitación en el Centro Tecnológico Minero y una práctica de seis meses en Minera Esperanza. Si se aprueban todas las exigencias, son incorporados a la compañía con contrato indefinido.
Jean-Paul Luksic, presidente del directorio, recalcó el carácter estratégico de este tipo de reclutamiento en la ceremonia de investidura al indicar que “ésta no es una iniciativa aislada, hemos incorporado la sustentabilidad como un pilar estratégico de las operaciones de Antofagasta Minerals”.
La inclusión laboral femenina ha sido otro elemento diferenciador. El área mina está integrada en un 20% por mujeres, porcentaje que supera al promedio de la industria minera nacional que alcanza un 6%, de acuerdo con estadísticas proporcionadas por Sernageomin en 2009. Estas cifras hicieron a la empresa merecedora de un reconocimiento presidencial por la correcta aplicación del Programa de Buenas Prácticas Laborales con equidad de género.
A septiembre pasado trabajaban en Esperanza 11.000 personas aproximadamente, de los cuales hay permanentemente en faena cerca de 4.000 personas en turnos de 14 por 7 en construcción, 7 por 7 en operaciones y 4 por 3 en la administración. Cuando entre en operaciones formales la mina, serán 1.200 trabajadores de los cuales 800 serán propios. Ellos cuentan con un casino cómodamente acondicionado, gimnasio, dormitorios, salas de descanso, entre otros. Todo esto para los trabajadores propios como los contratistas.
“Hemos aprovechado, en este periodo de construcción, de formar nuestra compañía con los valores que queremos y en eso la seguridad es un factor fundamental. Nuestros trabajadores que provienen del programa de aprendices no han tenido ningún accidente con tiempo perdido desde que comenzaron las faenas. Ese es un tremendo éxito para nosotros”, comenta Julio Díaz.
En los más de dos años de funcionamiento de la compañía, esto se traduce en 26 millones de horas-hombre sin accidentes con tiempo perdido de sus trabajadores propios en la faena y, en su área de proyecto, consiguió más de 3 millones de horas-hombre sin accidentes incapacitantes, resultado que adquiere mayor relevancia considerando la gran envergadura de este proyecto minero en construcción, en el que trabajan más de 11.000 colaboradores.
Hacia el futuro
Aunque aún no comienzan la producción, Minera Esperanza ya está realizando labores de sondaje en minas aledañas en la búsqueda de nuevos negocios o de extender la vida útil de esta empresa.
Según Julio Díaz, todo está aún en la etapa de “ingeniería de lápiz”, pero el plan a 18 años de Esperanza podría multiplicarse si se sumaran las explotaciones de los yacimientos Telégrafo y Caracoles. Ambos se encuentran en proceso de estudios.
“Todavía está en labores de sondaje y de estimaciones, pero si sumamos las 600 millones de toneladas de reservas de Esperanza a las 1.000 millones que tendría Telégrafo más una probable nueva planta, podríamos hablar de un plan a 50 años”, comenta Díaz.
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