Hacemos un breve recuento sobre este accidente y actualizamos algunos datos.
Localidad: Mina de cobre y oro denominada “San José”, de propiedad de la “Minera San Esteban”, ubicada en el sector “Arenita”, a 45 kilómetros de la ciudad de Copiapó, III Región de Atacama, Chile.
Contexto: A esta fecha, los expertos ya no se refieren a un derrumbe, sino a que este yacimiento "colapsó". De los 7 niveles de la mina, 4 cedieron por los desprendimientos de roca. Este accidente ocurrió el pasado jueves 5 de agosto aproximadamente a las 14:00 horas (hora local).
Causas: Para determinar con la mayor exactitud posible las causas del “colapso” de esta mina, autoridades y diversos organismos, están desarrollando investigaciones a este respecto.
Consecuencias: No solamente en Chile, sino que en muchos países, muchas personas sabemos que, lamentablemente, hay 33 mineros atrapados al interior de este yacimiento y no sabemos en qué estado físico y psicológico se encuentran.
Manejo de la crisis: Algunos antecedentes al respecto, según esta fuente, son: 1) Más de 2 o 3 meses podría tardar el rescate de estas 33 personas. Esta es la estimación más optimista que manejan los técnicos del sector que están analizando las distintas opciones de rescate. Las más pesimistas hablan incluso de un plazo que podría llegar a 10 meses. 2) Ayer, el Presidente de la República, Sebastián Piñera evidenció su pesimismo, expresando: "La situación es muy compleja, la mina sigue con derrumbes, tiene una falla geológica, la mina está viva, y eso dificulta enormemente las tareas de rescate. Por eso tenemos que reconocer que esto no está solo en nuestras manos, sino también en las de Dios.” 3) Por otra parte, el Ministro de Minería, Laurence Golborne, también admitió la magnitud del trabajo, señaló: "Primero hay que tomar contacto y luego ver
las alternativas de sacarlos, que podrían tomar meses.”4) El rescate enfrenta grandes problemas que superar, pues, primero, los mineros están a una profundidad de 700 metros y la mina "San José" evidencia una debilidad estructural y, segundo, porque es escasa la información geológica del yacimiento que posee la empresa San Esteban, de la familia Kemeny, la que, no obstante, ha sido proporcionada a los técnicos 5) Fuentes ligadas a la operación de salvataje explicaron que las actuales labores de sondajes, que tienen como objetivo hacer contacto con los mineros, podrían finalizar recién el próximo domingo. Si esa tarea concluye con éxito, deberán implementar un plan de rescate. Para ello, evalúan dos caminos: A) Uno consiste en usar el mismo trayecto del sondaje para construir un pique vertical de 700 metros. La "chimenea", debería tener un diámetro superior a los 80 centímetros. Esta es una iniciativa de rescate que nunca antes se ha realizado en el mundo. La alternativa permitiría avanzar unos 12 metros diarios, lo que implica labores por al menos dos meses. El problema es que se trabajaría sobre la roca de la mina que colapsó, lo que eleva el riesgo. Además, se debería incorporar algún tipo de estructura para fortificar esa vía, lo que implica un tiempo adicional de las labores, que han de considerar un ducto para suministrar líquido y oxígeno, entre otros elementos. B) La segunda opción es ubicarse en el punto más bajo de la mina San Antonio, adyacente al yacimiento "San José". Desde ese lugar, que está a una profundidad de 400 metros, se construiría un túnel de 1.200 metros que llegaría hasta donde están los mineros.
Otros antecedentes
Ayer, una de las máquinas que realiza la perforación se descalibró, desviando su curso. De haber seguido trabajando, se habría alejado unos 14 metros desde donde se cree que están los trabajadores.
Los efectos físicos y sicológicos
La falta de agua puede generar problemas a partir del segundo o tercer día, aunque se agravan después de una semana: al no
consumir líquido y desechar orina, el cuerpo se intoxica y los riñones pueden colapsar. A partir del quinto o séptimo día sin alimentos, se eleva la acidez de la sangre, la que gatilla la necesidad de consumir más oxígeno. Al ser escaso el oxígeno, el organismo prioriza su llegada al corazón y al cerebro, sacrificando la irrigación de la piel y otros órganos, como el hígado y el intestino. La piel pierde la capacidad de termorregulación, dejando a las personas vulnerables a las bajas temperaturas. Alguien que no recibe alimentos, pero sí hidratación, puede sobrevivir un par de meses. Los efectos sicológicos se viven en tres etapas. En las primeras 12 horas aparece el pánico y se tiende a huir de la situación. A las 24 horas, la fase de resistencia: el confinamiento es aceptado. Es cuando aparecen los líderes. Pero a los tres días surge el agotamiento y la desesperanza. Con el correr de los días sube en intensidad, surge la rabia y la agresividad.
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