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PobreEl mejor 

portada_eneroEn la Revista Minería Chilena, correspondiente a este mes y ya en circulación, se publica el siguiente e interesante Editorial titulado Seguridad en deuda que nos proporciona información acerca de los accidentes ocurridos en la industria minera en nuestro país durante el 2010 y que plantea las tareas pendientes al respecto:

(MCh) - El año 2010 finalizó con un preocupante –y atípico– registro en materia de fatalidad en la industria minera.

Según las cifras de Sernageomin, 43 trabajadores perdieron la vida en faenas o actividades vinculadas a la minería, lo que es muy superior al promedio de 34 fallecimientos que anotaba el sector en los últimos diez años. Y el dato no considera a los tres operarios muertos en el accidente de Puerto Patache (Collahuasi), incidente que al cierre de esta edición era investigado por las entidades competentes. Tampoco se contabiliza a los seis trabajadores de SQM fallecidos en septiembre en las cercanías de Baquedano, tras explotar la carga que transportaban.

Ante este escenario, se suele plantear que existen dos realidades en materia de seguridad: la de la gran minería, con estándares de clase mundial; y la de la minería de pequeña escala. De acuerdo con datos de Sonami, a 2009 la tasa de accidentabilidad del primer grupo fue de 1,25, mientras la estadística de la mediana fue 2,73 y de los pequeños productores 3,59. Lo anterior confirma la diferencia entre los subsegmentos, sin embargo, en materia de fatalidad, las cifras de la reciente temporada son preocupantes en forma transversal. Al revisar las noticias de 2010 aparecen a lo menos 14 fallecidos en accidentes relacionados con las grandes faenas, tanto contratistas como personal propio.

El tema de la seguridad acaparó la atención generalizada como consecuencia del derrumbe en la Mina San José. Es así como el Gobierno se comprometió a impulsar medidas concretas para promover la integridad de las personas en el ambiente laboral. Además, Sernageomin reforzó la fiscalización en las faenas mineras, procediendo a cerrar operaciones en las semanas posteriores al derrumbe.

Los actores del sector han puesto énfasis en que pese a la magnitud de este incidente, las cifras de accidentabilidad de la minería son las más bajas en comparación con el resto de las actividades productivas. La estadística de Sernageomin deja de manifiesto que entre 1980 y 2009 la tasa de frecuencia de accidentes disminuyó de niveles cercanos a 30 a rangos inferiores de 5, mientras que los niveles de fatalidad fueron bajando desde 0,4 a 0,1 en el mismo periodo. Y si de 2010 se trata, la Achs, entrega cifras que muestran que la tasa de accidentabilidad minera fue de 2,17%, mientras la del promedio de otros sectores económicos se empina al 5,3%.

No obstante, el elevado aumento fatalidades registradas en los últimos doce meses muestra que todavía queda mucho por hacer si se busca alcanzar el ideal de cero accidentes, lo cual debe llevar a una profunda reflexión en las mineras y sus contratistas. Al respecto, expertos coinciden en dos claves para lograr esta meta:

a) La capacitación para avanzar en la prevención de accidentes y en la cultura de seguridad. En este sentido, resulta interesante un estudio publicado por Sernageomin respecto de los inicidentes fatales ocurridos en el periodo enero-agosto de 2010 que muestra que la mayoría de los decesos se dieron en personas con menos de cinco años de experiencia en el cargo, y particularmente con menos de doce meses.

b) Una fiscalización efectiva, especialmente de las medianas y pequeñas faenas. Al respecto, el Gobierno determinó un aumento en la dotación de fiscalizadores de Sernageomin para 2011.

Ambas materias requieren recursos y una acción decidida, tanto por parte de las propias compañías como de las instituciones del Estado. En una mirada de largo plazo, ésa debiera ser parte importante tanto de la agenda minera del actual Gobierno en sus próximos tres años como en la de las futuras autoridades para garantizar una continuidad de propósitos.

Fuente: mch.cl

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