Los derrames tóxicos por diferentes circunstancias, como la explosión de la plataforma petrolera en el Golfo de México el pasado 20 de abril, fueron el tópico de este año que termina, lo que generó un intenso debate en cuanto a las medidas de seguridad ambiental implementadas por las empresas y la respuesta de los estados para prevenir y mitigar sus efectos. La explosión de la plataforma petrolera, perteneciente a la empresa British Petroleum (BP), inauguró una seguidilla de accidentes en distintos puntos del planeta.
Por la dimensión del impacto, tanto en cantidad de víctimas como en el alto daño en el ecosistema marino, la explosión del la plataforma de BP se inscribe en uno de los accidentes más significativos de la historia ambiental mundial. Ese fatídico 20 de abril, por causas que aún no han sido plenamente aclaradas, la plataforma petrolera “Deepwater Horizon”, de la compañía británica BP, se incendió tras un accidente.
El trágico saldo fue la muerte de 11 trabajadores, pero además, tras el hundimiento dos días después de la explosión, la plataforma rompió un conducto a una profundidad de 1.500 metros que provocó la fuga al mar de 780 millones de crudo. El pozo pudo ser cerrado a los tres meses del accidente, pero no evitó contaminar el litoral costero en una extensión de más de 1.000 kilómetros. En cuanto a las consecuencias económicas, sólo el sector turístico del sur de los Estados Unidos tuvo pérdidas por 23.000 millones de dólares, de acuerdo a un informe elaborado por el instituto económico británico, Oxford Economics. La empresa, en tanto, estableció un fondo de indemnización de 20.000 millones de dólares. Por el desastre ambiental en el golfo de México, la petrolera BP renunció a participar en la licitación para realizar perforaciones frente a la costa de Groenlandia.
En agosto, apenas pasado un mes de haberse logrado superar el accidente de la BP, dos cargueros registrados en Panamá, el “MSC Chitra” y el “MV Khalijia III”, chocaron frente a las costas de Bombay, derramando 200 contenedores de aceite pesado y de diésel. Como consecuencia del accidente, el tráfico en el puerto de Bombay se vio interrumpido por dos días, y las autoridades prohibieron la pesca y la ingesta de pescado.
Pero fue octubre el mes emblemático en cuanto a derrames tóxicos, que se inició en Hungría, el 4 de ese mes, cuando un muro de contención de la fábrica de bauxita MAL, bajo control estatal, se desplomó vertiendo 750.000 metros cúbicos de lodo tóxico. Debido al derrame, nueve personas murieron y otras 150 resultaron heridas en las localidades de Kolontar y Devecser, situadas cerca a la fábrica. El lodo tóxico contaminó un área de 40 kilómetros cuadrados. Cuatro días después de los hechos ocurridos en Hungría, el buque YM Uranus, de bandera de Malta, chocó a 100 kilómetros de la costa noroeste de Francia, transportando 6 mil litros de solvente.
Video acerca de derrame en Hungría:
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