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PobreEl mejor 

20100912SanJosMinaEn general, se entiende por lecciones aprendidas las experiencias logradas por otros para evitar la repetición de errores y construir con base en los logros y mejores prácticas. Las experiencias de los 33 mineros bajo tierra en el yacimiento San José y las experiencias de muchas personas en torno a este dramático accidente nos dejarán lo que se entiende por lecciones aprendidas.
 

Reportaje: Las lecciones que dejará para la ciencia la convivencia de los 33 mineros a 700 metros de profundidad

(Marcelo Córdova) escribe:"Los chilenos están, básicamente, escribiendo el manual de cómo rescatar a tanta gente, a tanta profundidad, después de tanto tiempo bajo tierra". Así de firme y seguro reaccionó James Michael Duncan, subjefe médico de la Nasa, durante una conferencia realizada a pocos días de llegar a Chile y en la que el experto y sus tres compañeros de la agencia espacial de EE.UU. se refirieron al trabajo de rescate de los mineros atrapados en la mina San José.

Un grupo de 33 hombres que, de improviso, se vieron obligados a relacionarse entre sí en un confinamiento que ya supera un mes, en condiciones ambientales carentes de luz natural y con temperaturas que promedian los 30° C. Estas dinámicas humanas y físicas fueron las que Duncan, junto a Albert W.Holland, sicólogo de operaciones de salud conductual; James Polk, jefe de la división de medicina espacial, y Clint Cragg, del centro de ingeniería, vinieron a analizar y evaluar a petición de las autoridades chilenas. ¿La finalidad? Usar la experiencia de los investigadores de la Nasa en el entrenamiento de astronautas -quienes por su profesión enfrentan períodos prolongados en ambientes hostiles y de aislamiento- para hacer más llevadero el aislamiento de los mineros.

Esto, porque, precisamente, el ambiente humano a 700 m de profundidad se ha convertido en un laboratorio de la convivencia y la reacción del cuerpo humano en condiciones extremas. Después de todo, no hay registro de un grupo tan numeroso que haya enfrentado condiciones de aislamiento que duraran al menos 100 días (la estimación más auspiciosa habla de un rescate para la segunda quincena de noviembre).
James Polk recalcó las condiciones únicas del rescate en una conferencia realizada al regreso a EE.UU.: "Esto es una operación sin precedentes; nunca se ha documentado un caso de tanta gente atrapada por tanto tiempo y a tanta profundidad". Se espera que estos factores también sean claves en futuros viajes a Marte, por lo que Duncan señaló que la Nasa buscará sacar conclusiones de todo lo experimentado en la mina: "Cuando esto concluya, seguramente la Nasa revisará algunas lecciones y aplicará todo lo que nos sea útil en materia de ambientes aislados".

 

Una larga convivencia 

La experiencia de los hombres de San José no tiene comparación. Mientras en 2009 tres mineros pasaron 25 días atrapados en una mina inundada en China, en el espacio el récord de permanencia lo tiene el ruso Valery Polyakov, quien completó 438 días seguidos en la estación espacial Mir. Pero su estadía fue programada y consistía en labores rutinarias de estudios médicos. El episodio espacial más similar fue el accidente ocurrido en la misma Mir en 1997, donde un incendio dejó aislados por cuatro meses a tres astronautas.

Pese a las diferencias de tiempo y cantidad de personas, Loredana Bessone, quien acumula 20 años entrenando astronautas en la ESA, explica a La Tercera que hay similitudes entre las situaciones de aislamiento. De hecho, parte de la preparación de tripulantes consiste en vivir seis días en una gruta, con higiene limitada y falta de luz natural, factor que altera la sensación del día y la noche y los ritmos de sueño.

"Siempre buscamos aprender de las expediciones antárticas, el aislamiento submarino o la exploración de cuevas, y también queremos adquirir nuevo conocimiento de esta experiencia", dice Bessone. Por eso, la especialista explica que entre los expertos hay interés en monitorear la labor de los mineros y aplicar el análisis de sus reacciones en la preparación de astronautas, ya que, al fin y al cabo, son personas comunes que, pese a no tener conocimientos científicos ni la experiencia militar de quienes se postulan a astronautas, se organizaron para racionar su comida y crear eficientes equipos de trabajo.  

De hecho, una de las primeras preocupaciones que los expertos de la Nasa manifestaron al llegar a Chile fue si los mineros mostraban síntomas de depresión. Esto, porque este cuadro, junto con la ansiedad, el resentimiento hacia los demás y el retraimiento social son las reacciones más comunes cuando se convive por mucho tiempo con otras personas.

Así se ha visto en estadías extensas en la Antártica, donde los expertos han identificado que cuando hay personas confinadas, los problemas mentales y de ánimo tienden a surgir justo a la mitad del período de permanencia, aun cuando la persona tiene claro cuánto tiempo le queda de aislamiento (en varios análisis realizados en la Antártica y submarinos entre 3% y 5% de los individuos experimenta síntomas propios de cuadros como la esquizofrenia).

Este fenómeno se conoce como "síndrome del tercer cuarto" y podría ser vital para un viaje al planeta rojo, que bajo las condiciones actuales duraría dos años y medio ida y vuelta. Nick Kanas, profesor de siquiatría de la U. de California en San Francisco, coautor del libro Sicología y siquiatría en el espacio, y consultor de la Nasa, señaló a La Tercera que la situación de los mineros se parece bastante a la que enfrentan los astronautas y agrega que el síndrome visto en la Antártica se relaciona con lo limitado de la comunicación con el mundo exterior.

Para la agencia espacial de EE.UU., este punto es de particular importancia, pues se estima que en un viaje a Marte un mensaje tardaría entre cuatro y 22 minutos en llegar a la Tierra. Y a eso hay que sumarle la respuesta, por lo que el contacto fluido sería casi imposible. El mismo Holland se entrevistó con los familiares de los mineros para evaluar esta situación, ya que ellos sólo pueden hablar con sus parientes atrapados en momentos determinados por los encargados del rescate. Así fue como los expertos informaron a los rescatistas que es natural esperar episodios de frustración por esta dinámica: en una misión los astronautas simplemente se rehusaron a hablar con el control en Tierra y apagaron los sistemas de comunicación. Al volver a EE.UU., Holland indicó que también se explicó a los expertos nacionales que el contacto humano es complejo: "El nexo con los seres queridos es vital para superar dificultades. Pero aunque cueste creerlo, se ha visto que la comunicación excesiva puede ser problemática. Si se da todo el tiempo, las personas tienen dificultades para ajustarse al lugar en que están; los de abajo sienten que deben asumir responsabilidades de los de arriba y viceversa".

El liderazgo versus la monotonía

Jennifer Ngo-Anh, responsable científica de la ESA en el experimento Mars500 -un proyecto en el que voluntarios simulan el aislamiento de una misión al planeta rojo- destaca otro punto de interés en lo ocurrido con los mineros: el pernicioso efecto de la monotonía. "Las reacciones usuales a esos factores van desde la inestabilidad emocional hasta una mayor irritabilidad y reducción de la energía y la motivación", señaló la experta a La Tercera. Por eso, en los tests se busca que los astronautas desarrollen hobbies como los juegos de mesa. En este sentido, Holland se mostró altamente interesado y sorprendido por la forma en que los mineros se organizaron, dividiéndose en tres grupos por iniciativa propia y cumpliendo horarios de trabajo de ocho horas. Así han minimizado los roces y, además,  distribuyeron las tareas diarias como organizar los mensajes que se envían al exterior.

"El trabajo con sentido ha mostrado ser clave para que la gente se enfoque. En el caso de los mineros, les permite colaborar en su propia liberación", dijo Holland en la conferencia de EE.UU. Analizar cómo reaccionan en el terreno las personalidades de los mineros es de interés para la Nasa, pues tests hechos en la Antártica por Lawrence Palinkas -antropólogo médico de la U. de California en San Diego- indican que los extrovertidos son más propensos a la ansiedad en espacios reducidos que las personas más calmadas.

Por eso, establece Palinkas, elegir para una misión a Marte a un piloto de prueba como los que la Nasa empleaba en los 60 sería fatal. La serenidad ante el peligro y la capacidad de organizar su liderazgo en la figura del minero Luis Urzúa (54 años) también cautivó a los expertos. Incluso, los estadounidenses destacaron que la delegación de roles  -como la de líder médico asumida por Yonny Barrios, quien tomó un curso de enfermería hace 15 años- demostró ser una alternativa eficiente para aliviar la carga del líder principal.

Kanas explica en una columna publicada en New York Times que décadas de estudios en la Antártica y en misiones espaciales indican que en estas situaciones los líderes cumplen dos roles: asignar tareas y monitorear el estado emocional de los individuos. En este sentido, concordaron los expertos de la Nasa, la decisión de las autoridades de respetar el liderazgo natural de Urzúa resulta ser la más adecuada en estos casos.

Sorpresas a diario y rutina física

Los resultados de investigaciones realizadas por sicólogos rusos con cosmonautas se han visto replicados a 700 m de profundidad y muestran cuán importantes son las sorpresas de la vida cotidiana. En varios estudios, cuando el ánimo de los astronautas tendía a decaer, los expertos los alentaban a tocar música y les enviaban regalos inesperados o alguna comida favorita en una nave de reaprovisionamiento.  Una técnica cuya utilidad se puso a prueba en la mina San José: el envío de objetos como consolas de videojuegos, proyectores de cine y varios DVD mejoró visiblemente el espíritu de los mineros. Este efecto respalda los resultados de Wolfram Schultz, neurocientífico de la U. de Cambridge (Inglaterra) y quien estableció que el cerebro libera mayor cantidad del neurotransmisor dopamina -ligado a la sensación de bienestar- cuando una persona recibe una recompensa inesperada.

Otro foco de interés de los expertos de la Nasa fue la rutina de ejercicios físicos, alimentación y sueño de los mineros. Esto, porque la carencia de luz solar genera déficit de vitamina D, factor que, según estudios de la U. de Washington (EE.UU.), influye en la aparición de síntomas depresivos y que se ve de forma más patente durante el invierno.  
Reacción familiar

Antes de regresar a EE.UU., el grupo estadounidense recomendó trabajar con las familias que recibirán a los mineros, pues la experiencia indica que sus reacciones ante la vida cotidiana serán muy distintas. La misma agencia tiene antecedentes como el de Dave Scott, comandante del Apollo 15, quien dijo a la revista Time: "Recuerdo volver a Houston tras ir a la Luna y mis vecinos me habían preparado un asado. Pensé: '¿Qué estoy haciendo aquí?'".

Según James Michael Duncan, el monitoreo a largo plazo es clave, pues el rescate no terminará con la extracción de los mineros. Y así lo ejemplifica el siquiatra Nick Kanas, quien menciona varios estudios hechos con esposas de submarinistas que indican que, aunque la mayoría se ajusta a la ausencia de sus maridos, más de la mitad experimenta depresión y roces matrimoniales luego que el esposo retorna y trata de reinsertarse en la dinámica familiar.

Fuente: latercera.com

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